El Lincoln City regresa a la segunda división inglesa por primera vez en 65 años tras una temporada de dominio absoluto en la League One. Un ascenso que pocos anticipaban. A falta de cinco jornadas, el equipo lideraba la competición en puntos, goles a favor y solidez defensiva. La consecuencia lógica de un proyecto bien construido en los últimos años.
En lo financiero, es un equipo sin grandes nombres. Las diferencias salariales son mínimas y responden a una idea clara: construir desde lo colectivo por encima de las individualidades. Todo, bajo la dirección de Michael Skubala.
Entre 2017 y 2020, Skubala fue seleccionador de fútbol sala en Inglaterra. Luego se incorporó a la U18 como asistente y colaboró con la UEFA como asesor técnico. En 2022 asumió el equipo U21 del Leeds United y, en 2023, llegó a dirigir interinamente al primer equipo durante tres partidos tras la salida de Jesse Marsch. También integró los cuerpos técnicos de Javi Gracia y Sam Allardyce antes del descenso a Championship, tras lo cual regresó al filial.
Noviembre de 2023 marcó el inicio de una nueva etapa en el Lincoln City. El presidente, Clive Nates, decidió destituir a Mark Kennedy y apostar por la llegada de Michael Skubala. El propio Nates definió su incorporación como un movimiento progresista, alineado con la filosofía del club en el desarrollo de jugadores, el estilo de juego y la ambición competitiva.
En su primera temporada, el equipo rozó los play-offs. Quedó a un solo punto del Barnsley tras caer en la última jornada ante un Portsmouth ya campeón. Aquel Lincoln contaba con nombres como Ethan Erhahon, Lukas Jensen, Sean Roughan, Reeco Hackett, Lasse Sørensen y un Joe Taylor que firmó trece goles en la segunda mitad del curso. Un grupo talentoso, competitivo y eficaz.
El segundo año fue más discreto. El equipo terminó en mitad de tabla, a diecisiete puntos de los play-offs, aunque mantuvo gran parte de la estructura y sentó las bases del bloque que terminaría logrando el ascenso.
Entre 2024 y 2025 se cerró un ciclo en el Lincoln City. Varios jugadores clave dieron el salto a clubes de Championship y League One. Por su parte, Reeco Hackett se mantuvo como una de las piezas centrales del proyecto.
La temporada 2025/26 comenzó con dudas. Las salidas de Sean Roughan, Ethan Erhahon, Jovon Makama y del capitán Paudie O’Connor abrían interrogantes. Sin embargo, la respuesta del equipo fue contundente. El club apostó por experiencia -con incorporaciones como Sonny Bradley, Adam Reach o Ryley Towler- y consolidó una estructura muy definida. George Wickens en portería; laterales con recorrido como Adam Reach y Tendayi Darikwa; y una zaga formada por Sonny Bradley y Tom Hamer que terminó siendo la más sólida de la liga, con apenas 36 goles encajados.
En el centro del campo, Conor McGrandles junto a Tom Bayliss o Ivan Varfolomeev aportaron equilibrio. Y en ataque, la rotación fue constante pero efectiva. Jack Moylan como mediapunta, Reeco Hackett y Ben House en bandas, y Rob Street como referencia. A ellos se sumaron nombres como Ryan Oné, Freddie Draper, Dom Jefferies o Alfie Lloyd.
Un equipo versátil, coral, capaz de repartir el gol entre hasta dieciocho futbolistas y convertirse en el máximo anotador de la League One con 79 tantos.
En el plano táctico, el Lincoln City ha destacado por su eficacia en el juego directo y, especialmente, en las jugadas a balón parado. Resulta llamativo: es el equipo con menos posesión de la League One y, al mismo tiempo, el más goleador y el menos goleado. No necesita el balón para imponerse. La velocidad de Reeco Hackett y las apariciones de Jack Moylan potencian ese enfoque vertical, donde cada transición se convierte en una amenaza.
Pero donde realmente marca diferencias es en el balón parado. Mientras la media indica un gol cada 33 córners, el Lincoln duplicó esa eficacia, anotando aproximadamente uno cada 16. Una ventaja competitiva sostenida durante toda la temporada: 26 de sus 79 goles llegaron por esta vía. A ello se suman los saques de banda largos de Tom Hamer, utilizados casi como una extensión de los córners y convertidos en una fuente constante de peligro.
Todas estas ventajas, fruto de un pragmatismo bien aplicado, permitieron al Lincoln City encadenar una racha de 25 partidos de liga sin perder. La más larga de la temporada en las cuatro primeras categorías del fútbol inglés.
El modelo del club, explicado por el director deportivo Jez George en The Athletic, se basa en atraer jugadores con ambición que prioricen el desarrollo por encima del salario. Un enfoque que no solo ha mantenido al equipo competitivo, sino que también ha generado ingresos superiores a los 3 millones de libras mediante traspasos como los de Lasse Sørensen al Huddersfield Town, Lukas Jensen al Millwall y Ethan Erhahon al Bolton Wanderers.
A esto se suma el valor potencial de nuevas incorporaciones que refuerzan la lógica del proyecto. Jack Moylan, llegado desde el Shelbourne, e Ivan Varfolomeev, procedente del Slovan Liberec, son ejemplos de apuestas consolidadas. También entra en esa línea Deji Elerewe, incorporado desde el Bromley, reflejo de una estructura pensada para crecer, competir y sostenerse en el tiempo.
Este desarrollo no se entiende sin el recorrido previo del Lincoln City. Tras pasar seis años fuera de la Football League, el club regresó al fútbol profesional bajo la dirección de Danny Cowley y Nicky Cowley, logrando el ascenso en la temporada 2016/17. Aquel curso quedó marcado por una histórica FA Cup: eliminaciones ante Ipswich Town, Burnley y Brighton & Hove Albion antes de caer en cuartos de final en el Emirates Stadium frente al Arsenal. Un recorrido que generó más de un millón de libras y permitió la construcción del Gen2 Energy Elite Performance Centre, el centro de entrenamiento del club.
Posteriormente, el equipo ascendió a League One en la campaña 2018/19, antes de la salida de los Cowley rumbo al Huddersfield Town. Con Michael Appleton al mando, el Lincoln alcanzó la final del play-off en 2020/21, aunque sin lograr el ascenso, y se mantuvo en la categoría hasta su destitución tras el cierre de la campaña 2021/22.
La etapa de Mark Kennedy dejó una temporada de transición antes de su salida en octubre de 2023. En ese momento, Michael Skubala asumió el control y comenzó a construir el equipo que terminaría logrando el ascenso.
El Lincoln City ha incorporado herramientas tecnológicas avanzadas. Desde el uso de inteligencia artificial aplicada a jugadas a balón parado hasta el análisis mediante plataformas como Hudl o Insight, con resultados muy positivos.
El crecimiento del club también se refleja fuera del campo. El Sincil Bank -actualmente conocido como LNER Stadium por motivos de patrocinio- presenta entradas agotadas de forma habitual, con asistencias superiores a los 9.500 espectadores en un estadio con capacidad para 10.669. Esto representa cerca del 10% de la población local. Impresionante.